Bangladesh - Alberto Lajo

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Asia
 
 
 

Bangladesh es un país ubicado en el sur de Asia. Su territorio se encuentra rodeado casi por completo por la India, a excepción de una pequeña franja al sureste donde limita con Birmania. Geográficamente, el país se sitúa en el terreno fértil del delta del Ganges, por lo que está sujeto a las inundaciones anuales provocadas por los monzones y los ciclones. Junto con la provincia india de Bengala Occidental, constituye la región etno-lingüística de Bengala. De hecho, en bengalí, el nombre "Bangladesh" significa "país de Bengala".

El país cuenta con la mayor densidad de población en el mundo, sin contar algunas ciudades-estado y algunos países pequeños como Bahréin. En las décadas de 1960 y 1970, su crecimiento demográfico fue uno de los más altos en el mundo, ya que el país pasó de 50 a 90 millones de habitantes, pero con la promoción de la planificación familiar en la década de 1980, la tasa de crecimiento disminuyó. La emigración a países más desarrollados contribuyó también a que el crecimiento de la población se ralentizara. La población es relativamente joven, pues el 60 % de los bangladesíes tienen entre 0 y 25 años de edad, mientras que solo el 3 % rebasa los 65 años. La esperanza de vida es de 63 años para hombres y mujeres.

Las principales causas de muerte en Bangladesh son:

-El ahogamiento es la causa del 43% de todas las defunciones de niños de 1 a 4 años de edad.
-Contaminación por arsénico de las aguas subterráneas.
-El paludismo.
-La leptospirosis.
-El dengue.
-Neumonía.
-Diarrea.
-Malaria.


En los territorios de India, fronterizos a Bangladesh ,la vida es trágica.  Los enclaves de Cooch Bahar no son nada fácil para la supervivencia. Las malas relaciones entre los gobiernos de Bangladesh y la India hacen más difícil todavía la ya de por sí complicada situación de los habitantes. En total unas setenta mil personas residen en los enclaves, muchas de las cuales no pueden salir de ellos al carecer de pasaporte. No hay consulados ni oficinas diplomáticas en los enclaves, lo que provoca un caso clásico de círculo vicioso. Un bangladesí residente en un enclave necesita un visado indio para salir de su territorio, visado que únicamente se puede conseguir saliendo del enclave. Los enclaves, en su inmensa mayoría, no están cercados, estando la frontera delimitada únicamente por marcadores de hormigón espaciados unos cuantos cientos o miles de metros entre sí. Las violaciones de la frontera son comunes, casi tanto como los disparos de los guardias fronterizos contra aquellos que salen de sus enclaves.
La mayor parte de estos enclaves carecen de electricidad. Las líneas eléctricas de un país, para acceder a un enclave, tienen que pasar necesariamente por el territorio del país vecino, que no suele dar permiso para la instalación. Tampoco hay colegios (muchas veces porque, sencillamente, no hay sitio), hospitales, mercados o agua corriente, lo que ha provocado que mucha gente emigre hacia la parte principal del territorio de su país (cruzando ilegalmente el territorio circundante).En la mayor parte de los enclaves no existe un cuerpo de policía, lo que los convierte en refugio de delincuentes, pues las fuerzas de seguridad de un país no pueden entrar en el territorio del otro, y cada uno de los gobiernos impide el tránsito de fuerzas de seguridad armadas del otro país que pudieran instalarse en los enclaves (además de que el mantenimiento logístico de dichas fuerzas sería completamente imposible). La situación es tolerable únicamente por la existencia de una corrupción generalizada entre los guardas fronterizos (el terreno, desde luego, está abonado para ello), que permiten el tránsito de personas camino de un mercado o un hospital, normalmente a cambio de ciertas comisiones.Un caso que sería cómico de no ser tan trágico es el del enclave más grande de Bangladesh, Dahagram-Angarpota (en el mapa, en la zona central, el más grande de los exclaves verdes bangladesíes). El territorio abarca casi 19 km², y su extremo oriental está situado a tan solo 178 metros de la frontera con el país al que pertenece. Durante más de veinte años, intentar salir del enclave conllevaba exponerse a los balazos de los guardas fronterizos indios (y no fueron pocos los que cayeron abatidos en esos míseros 178 metros), hasta que, en 1992, la India y Bangladesh acordaron la cesión a perpetuidad de una pequeña franja de territorio deshabitado de 85 metros de ancho que conectara la parte principal del territorio bangladesí con el enclave (que, formalmente, ya no es tal). A día de hoy a esa franja de terreno se la conoce como el Corredor de Teen Bigha, o de Tin Bigha (teen significa tres en hindú y bigha es una unidad de medida equivalente a unos 1500 metros cuadrados, al menos en esa parte del mundo). El acuerdo que posibilitó la cesión se fraguó en 1974, pero tardó 18 años en ser aplicado, y sufrió además una fortísima oposición por parte de las fuerzas políticas indias, que aún continúa. Además, el enclave sigue sin tener corriente eléctrica debido a la oposición de la India a permitir el acceso de la maquinaria necesariaanglades


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